El capitalismo ha formulado su tipo ideal con la figura del hombre unidimensional. Conocemos su retrato: iletrado, inculto, codicioso, limitado, sometido a lo que manda la tribu, arrogante, seguro de sí mismo, dócil. Débil con los fuertes, fuerte con los débiles, simple, previsible, fanático de los deportes y los estadios, devoto del dinero y partidario de lo irracional, profeta especializado en banalidades, en ideas pequeñas, tonto, necio, narcisista, egocéntrico, gregario, consumista, consumidor de las mitologías del momento, amoral, sin memoria, racista, cínico, sexista, misógino, conservador, reaccionario, oportunista y con algunos rasgos de la manera de ser que define un fascismo ordinario. Constituye un socio ideal para cumplir su papel en el vasto teatro del mercado nacional, y luego mundial. Este es el sujeto cuyos méritos, valores y talento se alaban actualmente. (Michel Onfray)


lunes, 30 de julio de 2012

THE LANGUAGE OF THE LORD (2005)







Al cabo de un tiempo, aconteció que Caín presentó al Señor  los más hermosos frutos de su cosecha; asimismo le ofreció Abel los más robustos recentales de su rebaño.

Y el Señor miró con agrado a Abel y su ofrenda, pero de Caín y de su ofrenda no hizo caso, por lo que Caín se sintió deprimido sobremanera y, con el semblante abatido, le preguntó:

—¿Acaso mi maldad es tan grande que no merezco tu mirada?

Y le respondió el Señor con toda su cólera:

—Once again! What are you saying? I don’t understand you! Why haven’t you learnt the Language? Look, I can understand this other servant. If you can’t speak like him, shut up when I’m present, because till then you’ll be a despicable animal, a beast without reason. *

Y, después de estas palabras, el Señor lo echó de su dominio y colocó ante la puerta un guardián armado con una espada de fuego para impedir que volviera ante su presencia.

Caín, confuso, marchándose de allí, vagó errante sobre la tierra hasta que, al cabo de no mucho tiempo, desesperado, se arrebató la vida.

Su muerte acaeció en un paraje que, desde entonces, es llamado Death Beast’s Country y en el que, aún hoy, habitamos sus descendientes.


* —¡Otra vez! ¿Qué dices? ¡No te entiendo! ¿Cómo es que no has aprendido a hablar la Lengua? Mira, a ese otro siervo sí que se le entiende. Si no hablas como él, cállate en mi presencia, pues hasta entonces para mí serás como un animal despreciable, una bestia carente de razón.


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