El capitalismo ha formulado su tipo ideal con la figura del hombre unidimensional. Conocemos su retrato: iletrado, inculto, codicioso, limitado, sometido a lo que manda la tribu, arrogante, seguro de sí mismo, dócil. Débil con los fuertes, fuerte con los débiles, simple, previsible, fanático de los deportes y los estadios, devoto del dinero y partidario de lo irracional, profeta especializado en banalidades, en ideas pequeñas, tonto, necio, narcisista, egocéntrico, gregario, consumista, consumidor de las mitologías del momento, amoral, sin memoria, racista, cínico, sexista, misógino, conservador, reaccionario, oportunista y con algunos rasgos de la manera de ser que define un fascismo ordinario. Constituye un socio ideal para cumplir su papel en el vasto teatro del mercado nacional, y luego mundial. Este es el sujeto cuyos méritos, valores y talento se alaban actualmente. (Michel Onfray)


martes, 29 de septiembre de 2015

KOSOVO: ALLÒ QUE NO ES VOL RECORDAR (2015)


Josep-Maria Terricabras recomana tenir un pensament rigorós...


KOSOVO: ALLÒ QUE NO ES VOL RECORDAR

Les darreres setmanes algunes persones han tornat a manifestar en diversos mitjans la seva simpatia per la causa dels albanesos de Kosovo, província de Sèrbia des de l'any 845 fins al 2008, arran d’unes declaracions del filòsof i europarlamentari català Josep Maria Terricabras al diari albano-kosovar Zëri aquest 18 d'agost en què es mostrava a favor que la Unió Europea reconegui la seva declaració unilateral d’independència i exigeixi a Sèrbia que l'accepti com a condició sine qua non per integrar-se a la Unió.

Em pregunto si aquestes persones veurien de bon grat que, per posar un exemple hipotètic, una ètnia de l’Europa oriental que hagués arribat a ser majoritària al Ripollès demanés la independència de la comarca, i es preveiés que quan ho aconseguís faria pogroms contra la població minoritària d’ètnia catalana i enderrocaria el monestir catòlic de Santa Maria a causa de la seva pertinença al cristianisme ortodox. Això seria semblant al que es diu que els albaneso-kosovars van fer viure als serbis de Kosovo. Ens agradaria? Rumiem-ho, com a mínim, abans de parlar amb tant entusiasme de la independència de Kosovo, oi?

De tota manera, el que no cal rumiar gaire és la condemna més absoluta de l'artífex d'aquesta independència, l'UÇK, l'Exèrcit d'Alliberament de Kosovo, i no per haver-se desenvolupat gràcies al suport dels serveis secrets alemanys i nord-americans —en el context de la desintegració de Iugoslàvia atiada pels interessos de les grans potències occidentals i les institucions financeres internacionals— ni per ser considerada un grup terrorista per diversos organismes internacionals —una condició per la qual, per cert, mai va ser perseguit ni sancionat— , sinó per haver protagonitzat de manera innegable, abans, durant i després de la guerra civil, crims comuns i de lesa humanitat: atacs militars contra civils serbis, tortures a confinats en camps de concentració, saquejos i destrucció de llars de serbis, gitanos i altres minories ètniques, destrucció de llocs de culte cristià, neteja ètnica, assassinats de membres d'altres ètnies i d'albanesos dissidents, tràfic d'heroïna cap a l'Europa Occidental, tràfic d'armament, campanyes de robatoris sistemàtics a vivendes a Espanya, proxenetisme a gran escala, tràfic d'òrgans humans procedents de presoners...  i vinculació indestriable amb el crim organitzat. Acusacions avalades per informes d'Human Right Watch, de Carla del Ponte, fiscal en cap del Tribunal Penal Internacional per a l'antiga Iugoslàvia, de Michel Chossudovsky, membre de la Transnational Foundation for Peace and Future Research i del Global Research - Centre for Research on Globalization, o de Dick Marty, destacat membre de la Comissió Europea, més conegut per un informe en el qual denunciava que catorze estats europeus van col·laborar en la creació i manteniment de presons secretes de la CIA en els seus territoris.

 

Alguns neguen aquestes acusacions argumentant que cap líder de l'UÇK ha estat condemnat per crims de guerra. Cert, stricto sensu: per exemple, Ramush Haradinaj, ex líder guerriller de l'UÇK i ex primer ministre de Kosovo, va ser acusat de crims de guerra, però va ser absolt després de la mort en estranyes circumstàncies de 9 dels 10 testimonis que anaven a declarar contra ell i que el desè retirés el seu testimoni arran d'un intent d'assassinat.

 

Josep Maria Terricabras podria haver aprofitar l'ocasió per demanar a les autoritats albaneso-kosovars que s'acabi la impunitat per als criminals de guerra de la seva ètnia, oi?, però es veu que no se li va acudir.  Un oblit que potser no m'estranyaria en un polític farcit d'esperit castrense, com un Federico Trillo, però que sobta en un membre de la Societat Catalana de Filosofia.

 

Clar que, petiteses com aquesta no m'haurien de sorprendre després de recordar com, quan era secretari de l'OTAN, el «pacifista» Javier Solana va donar el 1999 el vist-i-plau per bombardejar Sèrbia amb milers de bombes d'urani empobrit en una allau d'atacs indiscriminats —iniciada unilateralment per l'OTAN i sense autorització prèvia del Consell de Seguretat de l'ONU—, decisió per la qual va rebre un munt de reconeixements, elogis i honors per part d'organismes i institucions internacionals.

 


Jordi F. Fernández Figueras

Publicat a Diari de Terrassa,
15 de setembre de 2015


viernes, 18 de septiembre de 2015

CINCO SUEÑOS DE UNA MISMA NOCHE (2015)



Roser López Monsò, fotografía de Xavier Juanhuix


Pío Baroja publicó en 1946, pasados los setenta años, El Hotel del Cisne, un libro extraño que debía concluir Días aciagos, una trilogía que nunca llegó a completar que recoge notas biográficas de personajes crepusculares, historias de criminales y verdugos, impresiones de las calles de París en un tiempo sombrío, perfiles de acróbatas y payasos, y sueños, muchos de los sueños de su protagonista, Procopio Pagani. Febriles, tristes, más o menos absurdos y más o menos enigmáticos, aparentemente extraordinarios mientras permanecían en la memoria, pero siempre vulgares cuando se fijaban en papel, según refiere el propio autor. Páginas mustias de una vida mediocre…

Sueños. Algunos se desvanecen en nuestra memoria antes de despertar, otros se disipan en el caudal de la vida corriente, y unos pocos, quizá unos pocos fragmentos, perduran imborrables.

Yo mismo conservo presentes algunos fotogramas y secuencias de sueños de hace más de cincuenta años.

Nunca había pensado en dejar constancia de algunos de mis sueños hasta el despertar del día 13 de septiembre de 2015. Estos son:


Encuentro con una amiga artificial

Entro en el bar de Amics de les Arts. Es de noche y las lámparas brillan cálidas sobre una multitud abigarrada. En una mesa amplia veo a Roser junto a un grupo de gente que espera para ir de excursión.

Tiene un aspecto magnífico, la piel sonrosada, los labios colorados, los ojos brillantes. Me sonríe.

Me aproximo y le pregunto con la mirada cómo es que está de nuevo aquí. Me responde que vive en un cuerpo artificial, que es ella otra vez, pero trasplantada a un cuerpo artificial, que está esperando un hijo y que volverá a darme obras para exponer.

—¿Pero será realmente obra tuya o será una obra… artificial?

Todo el grupo con el que está se levanta y se dirige de manera apresurada al autobús en marcha que espera en la puerta de Amics.

Me responde desde lejos y no oigo su respuesta.

Mientras camino por la calle, no pienso en lo extraño de su renacimiento, sino en si la obra que me ha prometido será suya… o cómo la suya, pero no.


En una oficina de correos

Entro en la oficina de correos. Arrastro con dificultad tres cajas repletas de cartas y dos con diversos tipos de comestibles mientras aguanto una cartera llena de documentos.

Una máquina que se asemeja a una fuente pública situada en medio del vestíbulo arroja desde lo alto una cascada de cintas con boletos de turno.

Al cabo de un rato haciendo cola, las pantallas que exhiben los números de turno enloquecen y todo el mundo rompe filas y se arroja en desorden hacia los mostradores.

Cuando consigo que me atiendan la oficina ha quedado desierta. Le pido al funcionario —un caballero barbudo, elegante y encorbatado— el número exacto de sellos que necesito y le comento que yo mismo los engancharé.

Me contesta que no puede ser, que tienen demasiado trabajo para franquear tantas cartas y me entrega un documento que me indica el día y la hora en que me atenderán.

—Perdone, ya le he dicho que yo mismo me encargaré de pegar los sellos.
—No sea usted absurdo. Vuelva con el correo en la fecha que se le indica.
—Pero no ve que voy muy cargado. Vivo lejos, no conduzco, me va costar mucho llegar a casa con estas cajas que abultan tanto…
—Si quiere —me interrumpe—, le puedo dar una caja de mayor tamaño e introduce las otras dentro.
—¡Una caja más grande! ¡Pero no ve que aún me va a ser más difícil transportarla hasta mi casa!

Deja de atenderme, se da la vuelta y se dedica a ordenar papeles en su mesa de despacho.

Permanezco en mi sitio, confuso, sin saber qué hacer, con la mente en blanco.


El examen

Estoy esperando en el andén de la estación de los ferrocarriles que conducen a Barcelona junto a centenares de jóvenes estudiantes.

Tengo un examen, el último de la última asignatura de la carrera, Historia de la Medicina, y es su última convocatoria.

Por un pasillo aparece un hombre  vestido con ropas rústicas, el cabello blanco, la tez curtida y las manos ásperas. Le reconozco, es alguien muy importante para mí, un héroe.

Le saludo de lejos, me acerco a él, nos estrechamos las manos con afecto y, sin necesidad de intercambiar ni una palabra, le ayudo a transportar los bultos que lleva hasta un ascensor.

Cuando se cierran las puertas, me giro y veo que el andén está vacío.

¡Mi tren ha pasado y ya nunca podré acabar la carrera!

Después de unos momentos de desesperación, pienso que quizá cuando me jubile podré reanudar los estudios, que aunque haya cambiado el plan me convalidarán unas cuantas asignaturas, pero… ¿aceptarán a un alumno tan viejo en las aulas de la Facultad de Medicina?

Me preocupa que cuando muera, si no se encuentra el título entre mis papeles, todos digan que he sido un farsante.


Mi amiga se convierte en pájaro

Camino  por el Raval de Montserrat acompañado de Roser. Nos encontramos con Maite y Lluís. Lluís ve que llevo en una caja de cartón una extraña máquina reproductora y unas cintas de audio, Lluís las reconoce como suyas y me pide que se las devuelva.

Le pido que me deje quedarme con una de las cintas en la que grabé la voz de una persona que está muerta.

La persona muerta es Roser, pero no me atrevo a decirles que ha resucitado, para que no me lo discutan y me digan que es imposible.

Mientras busco la cinta en la caja, sin encontrarla, Roser se ha ido alejando por la calle de la Goleta.

Corro tras ella, llamándola a voces, pero ni se detiene ni la alcanzo. Al llegar a la Rambla su figura va empequeñeciéndose hasta convertirse en un pajarito de alas negras que marcha volando y que pierdo de vista.


Confrontación

Camino Rambla arriba y oigo una multitud que se acerca y canturrea unas consignas como si fuera una única voz.

Una masa compacta y ordenada de hombres vestidos de blanco, barbudos, morenos, avanza a paso ligero con una actitud inequívocamente marcial. Cuando pasan las primeras filas veo que les sigue un tropel cada vez más desordenado de mujeres con chilabas y chiquillería con uniforme escolar. A algunos me parece reconocerlos como alumnos de mi escuela.

Cuando giran hacia la derecha por la calle Gutemberg, unos adolescentes que están a mi alrededor, en la puerta del bar Los Salvadores, se regodean anticipando la pelea que saben que se va a producir cuando la columna en marcha llegue a la plaza del Progreso y choque de manera inevitable con un grupo contrario que les espera emboscado.

Al pensar en la batalla inminente, en la que se verán involucrados esos inocentes, me invade una angustia que me paraliza y me dificulta la respiración.

No puedo moverme, no puedo hablar, la angustia me domina.